El extraño caso de la mujer de 32 años que despertó convencida de que tenía 15

Naomi Jacobs, una mujer de 32 años, madre de un niño de 11, que vivía en Manchester, Inglaterra, se fue a dormir en una noche de primavera del año 2008, y al otro día despertó convencida que era el año 1992 y que la última década y media de su vida no había existido.

En la mañana, Naomi se veía a sí misma como una adolescente de 15 años, no reconocía ni su casa ni a su hijo, y hasta su propia voz le resultaba extraña y desconocida. Toda la tecnología presente en su hogar, desde su smartphone hasta su TV, eran para ella elementos salidos de una película de ciencia ficción.

Según declaró en una entrevista con BBC, Naomi experimentó toda clase de sentimientos, desde alegría hasta miedo, pero lo más sorprendente fue ver que había en su casa un niño de 11 años, del cual no tenía recuerdo alguno en haber dado a luz, pero que indudablemente era su hijo, ya que lucía muy parecido a ella misma. Sintió terror ante la responsabilidad de tener que cuidar de él.

La reacción inmediata que tuvo suena razonable: decidió volver a dormirse, convencida que cuando despertara nuevamente todo sería normal y ella sería una adolescente de 15 años viviendo en 1992. Todo lo demás no podía ser algo real.

Sin embargo, no había olvidado todo lo sucedido entre los años 1992 y 2008. Todavía recordaba cosas como números de teléfono recientes y el pin de su tarjeta de débito, y hasta podía conducir, algo que a los 15 años todavía no sabía.

Ahora, 7 años después, Naomi Jacobs publicará un libro titulado Forgotten Girl (Chica olvidada), en el que cuenta su asombrosa experiencia.

A Naomi se le diagnosticó con un extraño caso de amnesia global transitoria, un trastorno neurológico que se caracteriza, como su nombre lo indica, por ser una disfunción temporal, pero que afecta casi totalmente la memoria a corto plazo, impidiendo el acceso a recuerdos antiguos.

Sin embargo, esta disfunción no perjudica la memoria procedimental, es decir la que permite recordar habilidades motoras y ejecutivas (lo que le permite saber conducir) ni la memoria relativa a datos y fechas (recordar las claves de su tarjeta).

El estrés parece ser una de las causas más frecuentes para este tipo de trastorno.

En 2008, Naomi se estaba separando del padre de su hijo y estudiando psicología, mientras trataba de atender su propio negocio.

Con la ayuda de sus familiares y de diarios personales, Naomi pudo ir reconstruyendo el período de su vida perdido de su memoria a través de fragmentos.

Luego de ocho semanas, su memoria volvió a la normalidad.

Fuente texto: https://www.vix.com

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Rey de las ratas

El término Rey de las ratas se denomina a un fenómeno legendario que ocurriría sobre todo con las ratas. El origen del fenómeno es un entrecruzamiento de las colas de las ratas de un nido que, según la leyenda, se da cuando muchas ratas (o animales con cola larga) se ven entrelazados y atados entre sí desde sus colas. Esto pasa cuando hay varias en un lugar reducido y sus heces, suciedad y sangre hacen un nudo imposible de deshacer.  Los animales así enlazados pueden vivir y crecer juntos. Según la leyenda, el Rey de las ratas ejerce una cierta autoridad sobre las otras ratas, consiguiendo, por ejemplo, que le consigan comida.

La cosa 1982

Los efectos especiales que provocaron un gran impacto en su época, son una creación de Rob Bottin, quien entonces con sólo 22 años fue pionero en el uso de “animatronics” hechos con resinas y siliconas para crear impresionantes formas móviles tan fantásticas como repugnantes. Su trabajo en la película fue tan intenso que cayó enfermo por agotamiento.

El Zapatero de Breslau

En 1591, un zapatero se quitó la vida en Breslau, Polonia, cortándose la garganta. Poco después, algunos habitantes del lugar empezaron a informar que la figura ensangrentada del Zapatero se les aparecía por las noches. El cadáver fue exhumado y sorprendentemente, el cuerpo no se había descompuesto. Para asegurarse, las autoridades desmembraron el cadáver, incineraron cada parte y arrojaron las cenizas al río. A partir de ese momento ya no se informó de más apariciones.

Sangre en sus miradas

Su mirada frívola y diabólica, sonrisa extraña…

En su mano colgaba algo, se acercó a mí sin decir nada, solo sonreía, me percaté que no era normal y vestía como un payaso.

Unas risas empezaron a oírse, pero sabía que no estaban lejos, parecía salir de su monstruosa sonrisa, en su otra mano tenía un algo puntiagudo, las risas pasaron a ser un silencio tenebroso.

Solo veía su sombra alejarse, pero algo dentro de mí decía que no corriera, el miedo me traiciono, mis pies volaban por esa calle desolada, tratando de esquivar los postes, me sentía en una pesadilla…

Algo atacó mi espalda fue como un dolor débil, pero profundo…

Desperté, y vi que su cara estaba frente a mí, era… deforme.

Su piel estaba como quemada, y parecía reciente, pues sus llagas aún se llenaban de pus, no tenía su nariz completa, solo un orificio le ayudaba a respirar, dientes amarillos, y sus ojos negros convocaban al vació.

Tenía agarrados mis brazos con sus manos, solo me observaba, el pus caía encima de mi cara, sentía impotencia pues tenía fuerza para retenerme, esa fuerza sobrehumana que sientes cuando un demonio te visita…

Me desmayé.

Mis brazos, todo mi cuerpo…

No se movían.

Sus ojos empezaron a desaguar el líquido de sus venas, esa misma sangre que cayó en mi cara, hizo que girara, y me diera cuenta de lo horripilante que había a mí alrededor…

Cuerpos de mujeres jóvenes, algunas dormían en esas jaulas y otras colgaban descuartizadas en el techo húmedo.

El miedo me invadió nuevamente, intenté gritar, pero él me tapó la boca, todo era tan intenso tan horrible.

Me arrastró por el suelo, mi cuerpo pasaba por toda esa plasma que estaba en ese suelo, y los golpes de los restos de los huesos por donde me llevaba, me introdujo a esa celda oscura como su propia mirada.

Solo pasó un momento, y pude escuchar los gritos, en mi interior sabía qué ocurriría…

Gritos de dolor… de angustia, esas mujeres que nunca había conocido y nunca llegaría a conocer, pensé.

Algún día tendría que ser mi turno, morir a manos de ese ser al que no conocía y que me infundía un temor sobrenatural.

Creepypasta

Quien toca guitarra (suceso real)

Durante mi tiempo de estudiante, mi hermana se compró una guitarra para impresionar a un chico del que estaba enamorada.

Pero desafortunadamente ella nunca logró dominar el instrumento. Un día llegué a casa y al abrir la puerta de entrada escuché la guitarra. Me sorprendió mucho puesto que tocaba muy bien, cuando cerré la puerta, grité: ¡Anna, estás tocando genial! Ella no respondió y la guitarra no dejó de tocar.

Decepcionado porque ella simplemente ignoró mi cumplido, corrí a su habitación y grité, ¡Anna! ¿Cómo es que tocas tan bien la guitarra? Justo antes de entrar en su habitación, la música de la guitarra se detuvo de repente, abrí la puerta de su habitación y vi que estaba completamente vacía. La guitarra estaba encima de la cama. Entonces me entro mucho miedo, así que llamé su nombre otra vez, nadie respondió, corrí por toda la casa, pero nadie estaba en casa. Estaba absolutamente solo.

 

 

Pawel

Tenía 7 años cuando conocí a Pawel. Se apareció de pronto, estaba sentado en el pasto mirando a la nada cuando caminó frente a mí. Se quedó parado sin hacer nada.

Era un día nublado, mi familia había ido al hospital, ya que mi hermana había padecido un accidente en las escaleras.

Rara vez aparecía. No había visto su cara, siempre llevaba una máscara. Tampoco lo escuché hablar, y cuando le pregunté su nombre, él dibujó con el dedo las letras de su nombre en el vidrio.

Pero nunca me agradó mucho su compañía, era tenebroso. Solo se paraba ahí y me observaba por mucho tiempo. Se iba cuando escuchaba a alguien de mi familia acercarse. Lo peor de todo es que siempre que aparecía ocurría alguna desgracia.

Mi madre quedó en silla de ruedas, mi hermana se fracturó un brazo y mi padre quedó en coma. Y no solo con mi familia, muchos de mis amigos habían tenido terribles accidentes.

La última vez que apareció en mi casa, me acerque a él. Estaba en mi habitación.

-No quiero que vuelvas, ya has hecho demasiado daño-le dije algo molesto, pero una vibración en mi voz dejó notar el miedo. Hubo un momento de silencio.

-Solo faltas tú.

Al decir esto, estiró sus brazos en dirección a mí y me empujó por la ventana. Al momento en que caía se quitó la máscara. Pude notar una cara destrozada, sangrante.

Golpeé el piso bruscamente, fracturé muchos de mis huesos y los vidrios saltaron sobre mí. Tuvieron que operarme. Esa noche, Pawel apareció nuevamente frente a mi cama.

-¿Q-qué quieres…?

Me senté rápidamente, muerto de miedo. Lentamente se fue acercando a mí, y cuando estuvo lo suficientemente cerca, levantó un espejo que sostenía en su mano y lo posicionó frente a mí.

En ese momento me di cuenta de que mi cara era una réplica exacta del rostro de Pawel.

Fuente texto: http://es.creepypasta.wikia.com