Viaje astral, la experiencia Jefferson (suceso real)

En un relato publicado en “Todos somos uno”, Jefferson nos cuenta una experiencia que tuvo en el año 2008 en la ciudad de Paraná:

“Era la tercera vez que estaba en esta ciudad, pero en esa casa era la primera vez. Más tarde descubrí que en esa casa habían sucedido cosas malas, problemas familiares, agresiones, incluso intentos de homicidio.

Una noche cuando estaba durmiendo, sentí que salía de mi cuerpo y vi a través de la ventana a un espíritu algo deforme que me miraba fijamente.

El espíritu quería entrar en la casa, pero no podía. Yo me asusté viendo aquel extraño ser. Con mucho miedo me fui hacia el salón y allí había muchos espíritus deambulando de lado a lado.

Eran muchísimos, aquello parecía como si yo estuviese en una estación de metro en hora punta, pero ninguno parecía verme. De pronto una familia se acercó a mí, estaban cogidos de las manos y el si me veía.

Yo quedé helado, tuve miedo, de repente el hombre se dirigió a mí y me preguntó: Usted, ¿me puede ayudar? Nosotros estábamos viajando en autobús y ahora estamos aquí. Ya hace bastante tiempo de esto y no sabemos dónde estamos.

En ese momento me dio tanto miedo que volví, de un solo impulso hacia mi cuerpo físico. Fue una experiencia increíble.

Realmente me dio mucha lastima no haber podido ayudar a aquella familia, pero yo estaba muy asustado y no reaccione bien.

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Viaje astral, la experiencia de Daniel Meurois (suceso real)

Uno de los pioneros en la proyección astral y escritor de varios libros sobre el tema, en una entrevista realizada por Michèle L. para Le Passe-Monde cuenta su primera experiencia de proyección astral.

“Todo sucedió una tarde de primavera de 1971, al regresar de la universidad.

Una noche me encontraba acostado en la cama. Estaba un tanto cansado y relajado. En algún momento, comencé a no percibir mi cuerpo, es decir, que mis miembros no parecían claramente míos, eran cualquier cosa menos una parte de mí.

Era un estado que no reconocía pero, lo dejé venir, me inundaba el cuerpo y, en un momento dado, fue como una especie de espiral, era más fuerte que yo, algo me succionaba fuera de mi cuerpo.

En una fracción de segundos, me vi desde fuera, vi a un hombre acostado en la cama y ese hombre era yo. A la vez que me encontraba flotando cerca del techo del dormitorio.

La visión de mi cuerpo desde el exterior, duró algún tiempo, lo suficiente para darme cuenta de lo que sucedía. En primer lugar, me di cuenta que estaba fuera de mi cuerpo. También me di cuenta de que mis sentidos se multiplicaron en comparación con mi vida cotidiana.

Por ejemplo, mi visión se amplió considerablemente, incluso tuve la sensación de ser capaz de ver a 360º. Por otro lado, la luz era mucho más viva, más brillante. Podía casi ver vibrar los átomos de la materia, los colores eran maravillosos.

El sentido del oído también se incrementó como diez veces más, era como si tuviera amplificadores en los oídos.

Al darme cuenta de todo esto, no lograba estabilizar mi cuerpo, no sé cómo llamarlo y tuve la extraña sensación de introducirme dentro del armario, interpenetrar la materia y ver lo que había dentro, ahí me di cuenta que ya no era material, no tenía cuerpo físico.

Así que, la primera impresión que tuve y la primera pregunta que me hice fue: ¿Es que estoy muerto? Era obvio, me veía desde fuera, mis sentidos ya no eran como antes, no había nada más que decir y me pregunto: ¿Qué es la muerte?.

En ese momento no tenía ningún miedo porque era una sensación, diría que embriagadora, tenía mucha paz en mí y me limité a decir: Bueno, si esto es la muerte, Dios mío, es maravilloso.

Esta situación duró entre 5 y 10 minutos, no tenía tiempo para pensar ni para ver, entonces, de pronto, mi consciencia fue llamada a volver a mi cuerpo físico.

Me costó retomar inmediatamente el control de mi cuerpo, no sentía mis miembros y me llevó tiempo recuperarme. Estaba un tanto rígido e incómodo.

Así fue realmente mi primera experiencia”.

Fuente texto: http://www.wemystic.es

Jani y su país de las maravillas particular

A los 6 años Jani Schofield fue diagnosticada con uno de los casos más severos de esquizofrenia infantil de los que se tenga registro. En medio de su enfermedad, Jani ha visto más de 200 alucinaciones entre las que se encuentran gatos, perros, pájaros, ratas e incluso otras niñas de su misma edad. Todos estos seres imaginarios parecen provenir de una isla imaginaria a la que ella llama “Calalini”. Muchos de estos personajes imaginarios son violentos y le suelen ordenar a la pequeña que ataque a su familia y a sí misma, obligándola a luchar por su existencia con temor a las consecuencias.

Los medicos, dicen que ella perdió el control de estas criaturas, y que son sus amigos imaginarios los que la controlan a ella. Lo más inquietante es que Jani sabe que está enferma.

Jani viaja todos los días a “Su país de las maravillas particular”. Cuando le preguntan por su ubicación, responde que está “en la frontera entre este mundo y su mundo”.

Actualmente tiene 16 años

El Experimento Filadelfia: la leyenda del único caso de teletransportación

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El 28 de octubre de 1943, la Marina de Estados Unidos habría hecho una prueba para hacer invisible al USS Eldridge utilizando la teoría de los campos unificados.

Uno de los grandes mitos de la historia de la Segunda Guerra Mundial es el Experimento Filadelfia, una prueba en que la Marina de Estados Unidos habría teletransportado al destructor USS Eldridge, por algunos minutos desde el puerto de Filadelfia hasta el muelle de Norfolk, Newport, a 400 kilómetros de distancia.

El inicio de la historia

Partiendo de experimentos y teorías de Nikola Tesla, en que habló de la teletransportación a través del uso de campos eléctricos y magnéticos, varias investigaciones buscaron “aterrizar” estas teorías a comienzos del siglo XX.

En la década del 50, en medio del boom de la ufología y las teorías conspirativas, Morris K. Jessup, un astrónomo amateur, publicó en 1955 el libro The Case for the UFO, donde trata de explicar el mecanismo de propulsión que tenían los supuestos Ovnis, donde apuntaba al uso de de campos electromagnéticos.

El libro tuvo escasa repercusión hasta que Carl Meredith Allen escribió dos cartas a Jessup bajo el nombre de Carlos Allende, donde narraba el que sería conocido como el experimento Filadelfia.

La supuesta prueba de teletransporación

Según las narraciones de Allen y otras investigaciones que nunca han sido validada, la Marina de Estados Unidos se interesó en estudios universitarios sobre campos unificados. En medio de la Segunda Guerra Mundial, la idea de los militares era lograr, a través de campos magnéticos, hacer invisible un destructor no sólo para los radares, sino que también para la vista humana.

A mediados de abril habrían comenzado las pruebas en el USS Eldridge. En un primer intento, se habría logrado desaparecer a la nave bajo “una niebla verdosa”, pero los graves efectos sobre la tripulación habrían llevado a la Marina a modificar el objetivo y sólo buscar “desaparecer” el barco para los radares.

Las máquinas se recalibraron y el 28 de octubre de 1943 se llevó adelante la prueba. Según Allen, el USS Eldridge no sólo desapareció por varios minutos, sino que reportes de la misma Marina lo ubicó a ese mismo tiempo cerca de los muelles de Norfolk, en Newport, a más de 400 kilómetros de Filadelfia. Pasados algunos minutos, el destructor desapareció en Newport y volvió a su muelle en Filadelfia.

Aparte de esta supuesta teletransportación, se narran efectos traumáticos severos en la tripulación, cómo dolores intolerables, personas con enfermedades mentales y marinos que quedron sin algunas de sus extremidades.

Como prueba de todo esto, Allen hace reseña de algunas publicaciones de la época, las cuales no tienen el sustento suficiente como para ser consideradas válidas para confirmar este experimento.

Allen también habla de un altercado que habría ocurrido entre 1944 y 1946 en que en un bar unos marineros conmocionaron a los asistentes al desmaterializarse y materializarse ante todos los asistentes. Este último hecho tampoco pudo ser corroborado.

La versión oficial

Para la Marina de Estados Unidos, el experimento Filadelfia nunca existió y no tiene documento alguno de pruebas realizadas con campos electromagnéticos.

Esta prueba se relaciona más a un gran fraude que tuvo eco en algunos medios locales pequeños y que, al paso de algunos años, fueron tomados para potencias teorías conspirativas y respaldar el boom de la ofología, en la década del 50.

Fuente texto: http://www.latercera.com

El viaje de Carol McElheney: ¿un caso de visita a un mundo paralelo?

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Sobre los viajes a universos alternos

La posibilidad sobre la existencia de realidades paralelas ha sido justificada por diversas teorías científicas modernas. Las características de estas realidades, o su existencia “tangible” en un lugar donde podamos acceder a ellas, permanecen mucho más velada. Sin embargo, existen casos en los que algunas personas alegan el haber visitado realidades paralelas.

Una historia particular

Uno de estos casos sería el de Carol Chase McElheney, una estadounidense que se encontraba viajando hacia la ciudad de Perris, California. Al salir de San Bernardino decidió desviarse para visitar la ciudad de donde provenía su familia: Riverside. Tras una pequeña visita a la tumba de sus abuelos siguió su recorrido y en el viaje de vuelta de nuevo se detuvo. Pero esta vez, todo había cambiado.

“Era completamente diferente”, afirma Carol: “ninguna de las casas eran como las recordaba. No había árboles altos, ni estaba la casa de mi abuela. Los números coincidían, pero las casas habían cambiado”. Así mismo, relata Carol, el cementerio donde descansaban sus abuelos había desaparecido.

Ya nada era lo mismo

Curiosamente algunas cosas, como el colegio central y la Universidad de Riverside, si estaban en su lugar, pero la mayoría de la población había cambiado completamente. La Avenida Universidad, que estaba llena de hoteles, restaurantes y bancos “estaba atiborrada de grafitis y completamente desierta”. Fue en este punto cuando Carol se convenció de que le estaba pasando algo sobrenatural y comenzó a sentir miedo: “se me ocurrió que si me bajaba del coche algo raro sucedería. Si le hablaba a alguien, me vería para siempre atrapada en esta perturbadora versión de Riverside, o mi interlocutor no sería humano”. Asustada, decidió volver a Perris, donde encontró todo completamente normal, o al menos, como ella lo recordaba.

¿Se trató de un viaje a otra dimensión?

Algunos años después murió el padre de Carol. Fue enterrado, junto con su familia, en aquel pequeño cementerio que alguna vez ella viera como un parque baldío. Al día de hoy, Carol está convencida de que ese día viajó a otra dimensión, que en vez que dar la vuelta para llegar a Riverside llegó a otro mundo. Aún no sabe cómo regresó, pero está muy agradecida de haberlo logrado.

Fuente texto: https://www.elpensante.com

El hombre que se evaporó en el aire

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El granjero norteamericano David Lang, poseía una granja en las cercanías de la ciudad tejana de Gallatin. Vivía felizmente con su esposa y sus dos hijos, y su vida transcurría con la normalidad de una familia media norteamericana. Cierto día, el 23 de septiembre de 1880, David Lang salió de la casa junto a su esposa mientras los niños jugaban en el jardín. El granjero, les dijo que iba a echarles un vistazo a los caballos y que luego irían todos a la ciudad. Estas fueron sus últimas palabras.

Y esto fue así, pues cuando el hombre comenzó a caminar tropezó con algo, y al caer ¡desapareció sin dejar rastro! La esposa, los hijos y el juez Peck, que pasaba por allí en ese momento en su carruaje, fueron testigos de esta misteriosa desaparición y tras hacer un examen del lugar, completamente atónitos, fueron incapaces de hallar una sola huella del granjero y padre de familia. A excepción de un amplio pastizal, allí no había árbol, arbusto u hoyo, en el que pudiera haberse caído. Sencillamente, se había evaporado.

La policía realizó una exhaustiva búsqueda e incluso se hicieron perforaciones para descubrir galerías subterráneas o simas en el que el granjero hubiese podido caer, pero no se encontraron rastros ni de éstas ni de la persona a la que se buscaba.

La señora Lang, nunca quiso creer que su marido había muerto por lo que jamás celebró funerales por el alma de David. No obstante, no pudo soportar vivir en lugar tan extraño y al poco tiempo vendió la granja.

Unos siete meses después de la tragedia, los dos hijos de David Lang, se encontraban jugando en el lugar donde su padre se había evaporado y he aquí que descubrieron que en el mismo sitio donde el granjero había caído, la hierba y las flores ya no crecían tan espesamente. Más tarde dijeron también, que habían oído a su padre pidiendo auxilio hasta que la voz se disolvió en la nada para siempre.

Nunca más se supo del pobre granjero David Lang, ni el lugar al cual pudo haberse ido. Para algunos, se evaporó en otra dimensión. Para otros, su cuerpo debió sumergirse en un agujero en el tiempo. Fuera lo que fuere, la desaparición de David Lang, fue todo un misterio y aún hoy no se ha podido dilucidar la causa de su extraña evaporación.

Fuente texto: http://historiasrealesdelmasalla.blogspot.com

Joseph Vorin, el Hombre de Laxaria

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Realidades paralelas

Una de las preguntas más interesantes relativas a los viajes en el tiempo involucra las posibilidades que ocurrirían cuando un pequeño detalle del mundo pasado se cambiase. ¿Qué sucedería con el mundo presente?

Muchos consideran que sería el mismo y, sin embargo, otro completamente diferente. En otras palabras, pequeños detalles cambiarían los nombres y las fechas, cambiarían algunas fronteras, cambiarían hechos importantes… y sin embargo, el mundo seguiría siendo relativamente el mismo. Las fuerzas direccionadoras de la Historia, muchas de las cuales no comprendemos y en ocasiones ni conocemos, habrían hecho su trabajo con igual eficiencia.

Así, muchas pequeñas naciones habrían sido conquistadas por otros hombres, y lenguajes diferentes habrían tomado forma, pero allí donde los eventos respondían a fuerzas más profundas habrían permanecido inalterados. El mundo sería como el nuestro (con una tecnología avanzada, comunicaciones, etc.), solo que completamente diferente.

Si una persona de ese mundo llegara a esta realidad (o si uno de los nuestros fuera a aquella) seguramente tardaría algún tiempo en notar la diferencia. Es lo que, según se relata, sucedió con aquel extraño caso del Hombre de Taured.

Y es exactamente lo mismo que ocurrió con el Hombre de Laxaria.

El Hombre de Laxaria

El relato es bastante semejante al que ya conocemos del desconocido de Taured, pero previo: el hombre apareció en 1851 en el distrito alemán de Lebas en las cercanías de la ciudad de Frankfort-an-der-Order. Allí fue encontrado por las autoridades que, suponiendo que se trataba de un posible criminal, decidieron interrogarlo.

En una lengua semejante al alemán – apenas inteligible para los oficiales – el hombre respondió que se encontraba de viaje en aquellas regiones y que venía de un país llamado Laxaria. A la cara de extrañeza con que le respondieron indicó que se encontraba en la región de Sakria… lo cual sólo generó más cejas levantadas.

Pronto quedó claro que algo raro estaba sucediendo. El hombre decía hablar tres idiomas: laxariano, abramiano y, bueno, alemán, pero una variedad del alemán que parecía más bien un dialecto: no conocía, según afirmó los idiomas que resultaban comunes en aquella época y jamás había oído hablar de Francia o de Turquía.

El hombre continuó su relato por algún tiempo para asombro de los allí presentes, que no podían entender de dónde había salido. Detalló con gran precisión la geografía de su país e incluso refirió y describió extensivamente su religión, a la que llamo Ispatiana. Joseph Vorin (nombre con el que se identificó cuando fue puesto bajo custodia) afirmó que se encontraba allí buscando a su hermano perdido, pero que un incidente con unos asaltantes lo había dejado desprovisto de bienes en ese territorio.

Según parece, al final fue tal su discurso que terminó por convencer a sus captores y fue dejado en libertad. Nada volvió a saberse del hombre.

Fuente texto: https://www.elpensante.com