La experiencia paranormal de Ana Claudia Talancón

A un día del estreno de la película Paraíso perdido, Ana Claudia Talancón, reveló que haber grabado esta película de terror y suspenso la hizo recordar un seceso paranormal que vivió en un momento de su vida.

La actriz confesó a un medio que todo sucedió mientras estaba filmando en Veracruz. “Estaba en Coatzacoalcos filmando cuando en mi habitación se me apareció algo que no puedo describir, pero viví una situación desagradable que pensé que era un alucine, pero no. Aquella cosa se me subió encima”, contó.

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El extraño caso de desaparición de Margot Kidder

La recientemente fallecida actriz Margot Kidder, la inolvidable Lois Lane en la pelicula Superman de 1978, estuvo tres días perdida por un suceso de carácter amnésico.

El extraño caso de “desaparición” ocurrido en 1996, entonces ella tenía 47 años, la actriz estuvo perdida durante tres días para luego ser ingresada en un hospital de Los Angeles con tratamiento psiquiátrico después de un episodio de carácter amnésico.

Según relató el diario El País el 25 de abril de aquel año, Kidder perdió un avión en la ciudad y fue encontrada en el jardín de una casa en Glendale, California.

De acuerdo a la Policía, la actriz estaba “sucia, asustada y paranoica”.

Kidder decía que la habían atacado y que alguien la seguía, por lo que se estaba escondiendo.

Según los exámenes, no estaba bajo el efecto del alcohol ni de drogas.

Kurt Russell revela que fue testigo de excepción durante las “Luces de Phoenix”

El incidente conocido como las “Luces de Phoenix” se convirtió en todo un fenómeno el 13 de marzo de 1997, después de que miles de personas vieran un gran OVNI triangular sobre la ciudad estadounidense de Phoenix, en el estado de Arizona. Según los testigos, los tamaños de los misteriosos objetos variaban de un Boeing 747 a varios campos de fútbol. Al parecer aparecieron cinco luces en formación durante más de tres horas, entre las 19:30 a 22:30. El incidente ocurrió en un área de más de 400 kilómetros desde Phoenix a Tucson. La versión oficial fue que los militares utilizaron bengalas durante un ejercicio.

Sin embargo, muchos dicen que se trató de una de las mejores evidencias de que los extraterrestres visitaron nuestro planeta, aunque para los teóricos de la conspiración eran más bien naves experimentales de alto secreto desarrolladas por la Fuerza Aérea de los Estados Unidos. Pero veinte años después del incidente, el veterano actor Kurt Russell, finalmente se ha decidido a explicar su testimonio durante las “Luces de Phoenix”. Y no fue un testigo normal, vio el OVNI desde la cabina de su avión privado.

Kurt Russell tuvo la oportunidad de hablar sobre su experiencia OVNI durante una entrevista del programa de televisión estadounidense The One Show, donde estuvo promocionando la película “Los Guardianes de la Galaxia Vol.2”, junto el actor Chris Pratt. Sin embargo, la entrevista dio un giro inesperado, cuando el presentador Gyles Brandreth sacó una carpeta que decía “Top Secret”.

Al leer el contenido de la carpeta, Brandret contó una historia sobre un piloto no identificado que volaba con su hijo en un avión privado cerca del aeropuerto de Phoenix. El piloto no identificado habría llamado a la torre de control para informar de la presencia de seis luces misteriosas. La torre de control respondió rápidamente, diciendo que no tenían constancia de la presencia de ningún avión en la zona. El presentador dijo que se trataba de un “misterio no resuelto”. El actor Chris Pratt mostró una mirada de incredulidad mientras el presentador explicaba la historia, y admitió ser un escéptico en lo relacionado con los avistamientos OVNI. Pero Kurt Russell sonrió.

Y fue en ese momento que Russell, de 66 años, dijo que él y su hijo Oliver Hudson se encontraban volando con un avión privado desde Los Ángeles a Phoenix en 1995, para que Oliver pudiese estar con su novia.

“Estábamos volando y vi seis luces sobre el aeropuerto en absoluta formación, en forma de V”, explicó Russell.

El actor estadounidense y marido de Goldie Hawn recordó que su hijo le preguntó si sabía lo que eran las luces. Cuando le dijo que no lo sabía, contactaron con la torre de control, pero los controladores aéreos le informaron de que no había nada en el radar. Entonces Russell y su hijo estaban convencidos de que habían sido testigos de un avistamiento OVNI. Los dos nunca mencionaron el avistamiento después de aterrizar, hasta dos años después, cuando Kurt vio un programa de televisión sobre el incidente que tuvo lugar en Phoenix.

“Ese fue el caso OVNI más vistos”, agregó Russell. “Más de 20.000 personas lo vieron.”

Kurt Russell recordó la sensación como la de Richard Dreyfuss en “Encuentros en la tercera fase”, y sus sospechas se confirmaron cuando el programa de televisión mencionó que un piloto de avión no identificado informó del avistamiento OVNI a la torre de control en el aterrizaje.

“Ese era yo”, recordó Kurt.

Después de aquello, Russell comprobó sus libros de registro, lo que demuestra sin lugar a dudas de que su vuelo ocurrió en el momento del popular incidente OVNI.

“La parte más fascinante para mí es que se me había olvidado. Oliver nunca lo mencionó. Si no hubiera visto ese programa, nunca más habría pensado ello. Eso, para mí, era la parte más extraña”, concluyo Russell.

El incidente de las “Luces de Phoenix” sigue siendo uno de los avistamientos OVNI más comentado de las últimas décadas. Durante años, tanto los escépticos y creyentes han estado debatiendo sobre el verdadero origen de las misteriosas luces. Incluso hoy en día el incidente continúa siendo un misterio.

Fuente texto: https://www.mundoesotericoparanormal.com

Carrie Fisher

Mundialmente célebre por interpretar a la Princesa Leia en la saga Star Wars, la recientemente fallecida actriz, también pasó por una terrorífica experiencia paranormal.

En tiempos de su juventud, un amigo suyo, Gregory Stevens, que era un eficiente asesor de comunicaciones del partido Republicano, había pasado a visitar a Fisher. El recién llegado, no estaba pasando por un buen momento. Los rumores sobre su oculta condición sexual estaban corriendo rápidamente, lo que podría afectar a la larga su carrera política.

Carrie Fisher, lo dejó en una habitación de la planta alta. Horas más tarde fue a verlo de nuevo, pero cuando entró a la habitación quedó de piedra. Stevens se había suicidado, rodeado de licor y numerosas pastillas. Un verdadero cocktail mortal, según determinó posteriormente su autopsia.

La actriz quedó desconsolada, pero sus problemas estaban recién comenzando.

“A las semanas siguientes de su muerte comenzaron a ocurrir extraños acontecimientos en mi casa. Las luces se encendían y se apagaban solas, los grifos del agua se abrían sin que nadie los moviera y muchas veces, cuando estaba sola, sentía el ruido de pasos caminando por el segundo piso de la casa. Yo sabía muy bien que se trataba de Gregory, explicó la actriz quien, por culpa de estos hechos, terminó por desmoronarse emocionalmente, recayendo de nuevo en el alcohol y las drogas.

la ECM de Antonio Gala

El 21 de mayo de 1973, a las tres menos cuarto de la tarde, se le perforó el duodeno. Gala se encontró “en una tiniebla que se estrechaba hasta convertirse en un túnel” y dejó de sentir dolor. “Al final del túnel, había luz: una luz tamizada, no deslumbrante, ni cegadora. Y, en medio de esa luz, una sonrisa”. El escritor entendió que se trataba de la sonrisa de su padre. También experimentó el repaso de momentos de su vida, pero no sucesivos, al estilo cinematográfico, sino al modo de un retablo de iglesia: “Lo que yo vi no tenía nada de grandioso ni de importante ni de significativo según el sentido habitual. Nada de lo que yo hubiese considerado digno de recuerdo en mi vida estaba allí: lo que había eran gestos corrientes, vulgares, habituales… Mi padre enseñándome a cerrar los ojos para buscar el sueño”. Después, llegaron el “olvido” y el “silencio”.

La ECM de Dave Gahan

El cantante del grupo Depeche Mode, Dave Gahan, estuvo en muerte clínica en 1996, a causa de una sobredosis: “Salí de mi cuerpo. Estaba flotando bajo el techo y podía observar con exactitud lo que pasaba debajo: los médicos corrían alrededor de mi cuerpo y trataban de salvarme. Grité que en realidad no estaba tumbado allá abajo, sino encima de ellos”. “De pronto, hubo una oscuridad terrorífica y total a mi alrededor, como si alguien hubiese apagado la luz”.

Las experiencias extrasensoriales de Ayrton Senna

Decía Ayrton Senna que en la curva Eau Ruge del circuito belga de Spa-Francorchamps hablaba con Dios. La frase quedó para la Historia del automovilismo como la afirmación excéntrica y un poco irónica de un genio irrepetible; sin embargo, la verdad es que el piloto brasileño era profundamente religioso y sentía muy cercana la presencia de lo sobrenatural.

Según confesó a diversos periodistas (declaraciones que recogen biografías como la de Fernando Santos), algunas veces, mientras giraba por el infinito trazado de los circuitos, con su mente en un estado de concentración máxima, había tenido intensas experiencias místicas y extrasensoriales.

El principal escenario de tales experiencias no fue Bélgica, sino Montecarlo: el legendario Gran Premio de Mónaco, aquel en el que el menor error puede conducir al monoplaza contra los muros. La primera tuvo lugar en 1988, durante la sesión clasificatoria de los sábados. Senna mejoraba sus propios tiempos vuelta a vuelta, pero entonces su percepción sufrió una extraña alteración espacio-temporal.

“Recuerdo que corría más y más deprisa en cada vuelta. Ya había conseguido la pole por unas décimas de segundo, y luego por medio segundo, y después por casi un segundo, y después por más de un segundo. Y más y más. Llegó un momento en que yo era dos segundos más rápido que cualquier otro, incluyendo a mi compañero de equipo, que conducía un coche igual. En aquel momento me di cuenta, de repente, que estaba pasando los límites de la consciencia. Mónaco es corto y estrecho, y, entonces, tuve la sensación de que estaba en un túnel, el circuito, para mí, era sólo un túnel. Dentro de los límites físicos del circuito, era como si circulase sobre raíles. Y por supuesto que no lo estaba. En ese momento me sentí vulnerable. Había establecido mis propios límites y los del coche, límites que jamás había alcanzado. Aún mantenía el control, pero no estaba seguro de lo que estaba sucediendo exactamente: yo corría…, y corría… Fue una experiencia espantosa. De repente me di cuenta de que aquello era demasiado. Fui despacio hacia los boxes y me dije a mí mismo que aquel día no regresaría a la pista.”

La carrera del día siguiente comenzó inmejorablemente bien para el piloto brasileño. Con su compañero de equipo y a la vez máximo rival Alain Prost bloqueado tras un coche más lento, Senna pudo abrir un hueco de 50 segundos. Tenía la carrera en el bolsillo, pero, en un error de concentración, perdió el control de su coche, estrellándose contra uno de los guardarrailes. A pesar de que este abandono suponía un duro revés a sus aspiraciones, el piloto le extrajo un significado trascendente:

“Este accidente me dio mucho que pensar, me hice muchas preguntas; fue muy importante para mí empezar a conocerme mejor y a dar la debida importancia a mi mundo y a todo lo que me rodea. Todos intentamos aprender cosas nuevas, cosas diferentes, especialmente sobre nosotros mismos. Es un proceso infinito. Hay tantas cosas a las que no encontramos respuesta… Buscaba un nuevo camino en la vida que me diera montones de respuestas, y creo que lo he encontrado, un camino donde voy encontrando esas respuestas poco a poco. Fue precisamente la necesidad de encontrar esas respuestas la que hizo que lo encontrara.”

“Creo que las cosas que tenemos, tanto de las que somos conscientes como de las que no, nos las dio Él. Que las entendamos o no, que vivamos de un modo u otro, tanto da. Si conseguimos entender por lo menos un poco, todo tiene más sentido, especialmente las dificultades, el saber gozar de los momentos buenos. Veo esto como algo natural. Desafortunadamente, no lo había experimentado antes, y creo que es una pena (aunque nunca es demasiado tarde…)”.

Más tarde resumiría: “aquello no fue sólo un error de pilotaje. Era el resultado de una lucha interna que me paralizaba y me convertía en invulnerable. Tenía un camino hacia Dios y otro hacia el diablo. El accidente sólo fue una señal de que Dios estaba allí esperándome para darme la mano.”

En la última vuelta de aquella temporada de 1988, en el Circuito de Suzuka, a punto de ganar el campeonato, Senna volvería a sentir la presencia de Dios, pero ahora no solo como una revelación, sino como una imagen física:

“Vi a Dios, Él fue quien me guió. Tuve señales que me indicaron Sus deseos y Su poder. Por encima de todo, Su poder para controlar lo que fuera, todo. Algunas personas nunca vivirán la experiencia que yo viví, y no creerán lo que digo, pero yo me limito a relatar la experiencia que viví, como un hecho. Rezaba, agradeciendo a Dios que iba a ser Campeón Mundial. Cuando, concentrado al máximo, abordaba una curva de 180 grados, vi su imagen, grande, allí, suspendida, elevándose hacia el cielo. Todo al mismo tiempo en que me concentraba, conduciendo el coche. Este contacto con Dios fue una experiencia maravillosa”.

En 1990, otra vez en Mónaco, Senna pide ayuda a Dios para ganar la carrera, y este se la presta en forma de extraña experiencia de desdoblamiento:

“En los entrenamientos del sábado me di cuenta de que el coche estaba desequilibrado, sin posibilidad real de victoria. El McLaren de Berger tenía los mismos problemas. Ganar en Montecarlo era muy importante, y se lo expliqué a Dios. Él sabe todo lo que pasa por nuestro corazón. Pero es necesario entregarse a través de la oración. Y eso fue lo que hice. Cuando llegó el domingo, en el warm-up ya tuve una sensación y una visión. Conseguí verme fuera del coche. Alrededor de la máquina y de mi cuerpo había una línea blanca, una especie de aureola, que me proporcionaba fuerza y protección.”

“Entré en otra dimensión. Tuve una paz increíble, y la certeza de que estaba equilibrado, en cuerpo y alma. Generalmente, antes de salir me concentro, muy serio. Esta vez incluso sonreí. Salí del box con el mismo coche que un día antes había presentado problemas, y los defectos… ¡habían desaparecido! Estaban allí, pero no los sentía, no me molestaban. Después de la carrera, Berger vino a hablar conmigo y me dijo que su coche había seguido desequilibrado. Sólo sonreí, pero no entré en detalles. Pero en mi coche no había ocurrido nada.”

Se podría decir que Dios nunca abandonó a Ayrton Senna. O casi nunca. Tal vez sólo aquel fatídico 1 de mayo de 1994, justo cuando más lo hubiese necesitado. Transcurría el Gran Premio de San Marino, en el Circuito de Imola. El día anterior, durante la sesión de clasificación, había fallecido el piloto austriaco Roland Ratzemberger en un brutal accidente, y su muerte había causado una honda impresión a Senna. “No tengo buenos presentimientos, y, si pudiese, no correría”, confesó por la noche a su novia. Pero no estaba en su mano tomar aquella decisión, así que, como los demás pilotos, al día siguiente cruzó la línea de salida.

En la vuelta sexta, al tomar la curva Tamburello, el Williams que conducía escapaba a su control para terminar estrellándose contra un muro de cemento a 15 metros de la pista. El coche quedaba destrozado, y el piloto en coma profundo. A las 18:40 fallecía en el hospital Maggiore de Bolonia; el mundo del automovilismo comenzaba a llorar a uno de sus grandes mitos, un genio con una sensibilidad muy especial, un indómito y místico guerrero del asfalto.

Fuente texto: https://sobreleyendas.com