El fantasma de Orson Welles

Orson Welles murió en 1985 de un paro cardíaco, pero, según se cuenta, existen muchas personas que dicen haber visto el fantasma de Welles en el restaurante Sweet Lady Jane de Hollywood, célebre por su exquisita comida y sus postres.

Si en algo se caracterizaba Orson Welles, además de su talento como cineasta, era por su afición a la buena comida. Dicho restaurante era muy frecuentado por el cineasta y sin duda, su favorito.

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Joe Ball

Joe Ball fue un asesino en serie norteamericano que dio origen a muchas películas de culto sádico-terror. Joe era propietario de una hostería y también se dedicaba a la cría de caimanes. Era un hombre de intensa vida sexual que utilizaba a sus amantes (cuando comenzaba a cansarse de ellas), como alimento de sus cinco caimanes domesticados, asesino a unas 14 mujeres.

El 24 de septiembre de 1938 en el momento en que iba a ser detenido, saco de la caja de su bar un revolver se lo coloco sobre su pecho y se pegó un tiro.

La película Eaten Alive de 1976 dirigida por Tobe Hooper, está basada en estos escalofriantes hechos.

El misterio de las hermanas Fox

Pocas personas han influido de manera tan significativa en el mundo del Espiritismo como las hermanas Kate y Maggie Fox las cuales, ya desde niñas, daban muestras de poder comunicarse con entidades “de otros planos”.

La familia Fox llegaba al pequeño y apacible pueblo de Hydesville (Nueva York) a finales del año 1847, para instalarse en su recién adquirida casa de campo. Durante sus primeros meses de estancia las cosas parecían ir bien, al menos dentro de lo normal. Poco después, la tranquilidad de la familia se vería turbada por unos extraños golpes secos (que hoy en día los espiritistas denominan “Rap“) y que parecían producirse de manera intencionada en presencia de las pequeñas Kate y Maggie (de 6 y 8 años de edad).

La intranquilidad de la madre se convertiría en miedo al ver a su hija Maggie exclamar: ¡Eh tu, patas de cabra, haz lo que yo hago! y a continuación escuchar aquellos extraños golpes después de cada chasquido de dedos que efectuaba la niña, como si la acompañara.

Ante esto, la madre decidió poner a prueba el fenómeno pidiendo a aquel “ente” que le dijera las edades de las niñas y escuchó tres series de golpes, primero 8 (los de Maggie), luego 7 (los recién cumplidos de Kate) y un 3. La señora Fox, quedó completamente convencida del fenómeno, ya que una hija suya había muerto al cumplir los 3 años. Unos días después preguntó a aquel ser si era un ente vivo, a lo que no obtuvo respuesta.

A partir de esto, la fama de las pequeñas fue en aumento. Portadas de periódicos y revistas, fueron recibidas por lo más selecto de la alta sociedad e incluso de la política. La mayoría de los investigadores paranormales de la época, a pesar de que no las consideraban como Mediums (en el sentido más amplio), sí estaban de acuerdo en que las hermanas Fox tenían algún tipo de habilidad natural para comunicarse con entidades de otros planos, y recibir las respuestas en forma de “raps”.

Para la nación más avanzada en cuanto a investigación científica del momento, Kate y Maggie eran un misterio que no se podía explicar, y durante 40 años vivieron en medio del reconocimiento y la admiración del mundo entero. Eran la prueba viviente de la existencia de algo mas allá de nuestra realidad tangible.

Pero la gran decepción vendría en 1888, cuando las hermanas Fox declararon en el New York Herald que el espiritismo era una maldición que Dios había puesto en su contra y que todo era mentira. Admitieron que desde niñas, habían desarrollado la habilidad de chasquear los dedos de los pies, perfeccionándola con el paso de los años y que al principio sólo era un juego (alentado por el efecto que provocaban en los mayores) pero que, llegado un punto, ya no fueron capaces de reconocer el engaño.

Es curioso que, durante los 40 años que duró dicho fraude, ningún investigador (ni paranormal ni científico) pudiera encontrar la más prueba de trampa. Aunque ellas mismas lo admitieron, hoy en día siguen siendo citadas como uno de los casos más

importantes en la historia del espiritismo.

 

Fuente texto: https://sobreleyendas.com

Édouard Beaupré, el gigante de Canadá

Édouard Beaupré nació en Willow Bunch, Canadá, y era ni más ni menos, que el mayor de 20 hermanos. Se tienen registros de que cuando llegó a los 9 años tenía una altura de 1.85 cm, y a los 11, sobrepasaba los 2 metros. Increíble, sin duda.

No se tiene ningún diagnóstico sobre cuál era su enfermedad, pero se sospecha que debía tener alguna alteración en la glándula del crecimiento. Lo que sí se sabe es que este crecimiento desmesurado, le ocasionó un gran sufrimiento a lo largo de su infancia y adolescencia, hasta tal punto que se vio obligado a dejar la escuela.

No obstante, Édouard siguió estudiando en casa, llegando a ser un hombre exquisitamente culto. Hablaba numerosos idiomas (incluidas lenguas de los indios nativos) y era hábil en multitud de disciplinas. Ahora bien, el sueño de nuestro joven Édouard era ser jinete. Se le daban bien los caballos y montar cuando aún era niño, pero su primera tragedia llegó el día en que uno de sus caballos de la granja, se espantó y le desfiguró el rostro.

Su familia, que no era ajena a la expectación que Édouard causaba entre los vecinos, pensó que en vista de su desfiguración facial y su inmensa estatura, podría ser sin duda todo un “fenónemo humano” que exhibir en los circos. Así lo pensaron y así lo hicieron. Encontraron un promotor y empezaron a dar giras con Édouard.

Se preguntarán qué dijo al respecto nuestro protagonista. En realidad, desconocemos cómo debió sentirse al ver cómo su familia lo empujaba a esa vida de espectáculos y de humillación humana. Adquirió una fama notable y, evidentemente, logró mantener en una buena posición económica a sus 19 hermanos y sus padres.

Con poco más de 20 años, los espectáculos de circo pasaron a ser exhibiciones en las que pelearse con otros hombres de gran envergadura para apostar. Los esfuerzos físicos, los viajes, las presiones… Todo ello acabó enfermándolo, de forma que se sabe que el 25 de marzo de 1901, Edouard tuvo que bajarse de un escenario debido a la tuberculosis.

eso no era todo. Tenía un tumor en la glándula pituitaria, algo que él mismo desveló ante su público una noche mientras pedía un vaso de agua. Fallecería a los pocos días y con poco más de 23 años, lamentando no poder estar con sus padres en los últimos momentos.

Pero la historia del gigante Édouard Beaupré no terminó aquí. En un principio, William Burke, director del circo, pensó que estaría bien embalsamar el cadáver para conservarlo. Y lo hizo, para después decidió contactar con la familia para que se hicieran cargo del cuerpo, del traslado hasta su pueblo natal y del posterior entierro. Y en efecto, sus padres y hermanos accedieron, pero el cadáver de Édouard no llegó. De hecho, tardaría casi 80 años en llegar. Lo que hizo el promotor fue conservar el cadáver para exponerlo unos días en una calle de Brodway, y así, ganar dinero.

Más tarde, las autoridades exigieron que el cuerpo de Edouard ser retirara de los escaparates para ser enterrado como debía. ¿Terminó aquí su peculiar periplo? En absoluto. El cadáver se vendió al Museo Edén, al lado del Monumento Nacional el St-Laurent Street, en Canadá. Allí estuvo durante 3 años.

En 1907 unos niños encontraron el cadáver del gigante en un cobertizo, abandonado, dieron la voz de alarma y entonces, del olvido del Museo Edén, el cuerpo embalsamado de Édouard fue entonces a parar a una facultad de Medicina, descansando detrás de un vidrio y a la vista de todos.

Sabemos que este dato te va a sorprender, pero no fue hasta 1989, cuando uno de sus sobrinos reclamó por fin el cuerpo de su tío a la Universidad. Entonces, se acordó quemar los restos de ese cuerpo embalsamado que aún no había podido descansar. Edouard Beaupré recibió los máximos honores un día de julio de 1990, alzándose una figura en su honor y en su pueblo natal: Willow Bunch.

Momento en que por fin, el gigante de corazón amable, pudo reposar tranquilamente.

Fuente texto: http://www.misteriosurbanos.com

La profecía de Caballo Loco

Caballo Loco murió asaetado por la bayoneta de un soldado a los 30 años de edad respetado por su pueblo, al que había guiado con sus visiones y animado a seguir practicado sus tradiciones ancestrales y a no rendirse ante el hombre blanco.

El líder indígena había avanzado que los hombres blancos llegarían luego con “carros de fuego” y provocarían grandes matanzas en todo el mundo, pero que, “tras mucho sufrimiento, la Nación Roja se levantará nuevamente y será la bendición de un mundo enfermo, de promesas rotas, de egoísmo y desunido”, según las crónicas nativas de la época. Caballo Loco le dijo a Toro Sentado que llegaría un tiempo “de siete generaciones cuando todos los colores (razas) de la humanidad se reunirán bajo el árbol de la vida” y entre los Lakota “habrá personas que llevarán el conocimiento y la comprensión de la unidad entre todos los seres vivos”. Esta es una declaración de Caballo Loco mientras estaba sentado fumando la pipa sagrada en Paha Sapa con Toro Sentado por última vez, cuatro días antes de ser asesinado (01 de septiembre 1877)

El castillo del Dr. Holmes

El Dr. Herman Webster Mudgett también conocido como Dr. Holmes, fue un asesino en serie estadounidense.

Construyó un hotel en Chicago con aspecto de fortaleza medieval a la que invitó a mucha gente a participar en su presentación. Lo que nunca les dijo a los invitados es que la casa era más bien una tumba de torturas mortales de la que nadie podría escapar.

Como sacado de un película de terror, Holmes decidió adaptar todo el edificio en un lugar lleno de trampas, laberintos, muros falsos y puertas que no llevaban a ningún lado para desquiciar a los concursantes que posteriormente acabarían matándose entre ellos o suicidándose al no encontrar ninguna salida.

Holmes confesó hasta veintisiete asesinatos y cincuenta intentos de asesinato; investigaciones modernas calculan el número de sus asesinatos en unos doscientos.

Los fantasmas de Bonnie y Clyde

La famosa pareja de fugitivos, ladrones y criminales que hicieron estragos durante la década de 1930, murió acribillada a manos de la policía en 1934, en un camino rural de Louisiana, a causa de una emboscada de cuatro oficiales de policía de Texas y dos de Louisiana. Cuando se dieron cuenta de la emboscada ya era demasiado tarde, los policías comenzaron a disparar y Bonnie y Clyde murieron. Se dispararon muchas balas en un corto espacio de tiempo, las ordenes que tenían era vaciar sus cargadores sin posibilidad de rendición.

Su automóvil, con sus cadáveres todavía en él y llenos de agujeros de balas, fue llevado a la ciudad. En el lugar en que fueron acribillados se instaló una placa conmemorativa, donde se asegura que hasta el día de hoy los fantasmas de la pareja siguen rondando por la zona. Según la leyenda, las fotografías que se toman del lugar, muy a menudo poseen formas fantasmales.