Elsa Lanchester

Elsa Lanchester, la novia de Frankenstein en la película de 1935. Vestida en todo su esplendor, mitad Nefertiti, mitad fantasma, con una larga túnica blanca, brazos vendados, su cara con expresión de enfado pero a la vez graciosa, ojos bien abiertos y sin pestañear, y un peinado realmente inmortal, fue sin duda alguna uno de los personajes más grandes de la historia del cine de terror, y más si tenemos en cuenta que solo aparece en los últimos 5 minutos de la película.

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David Carradine

El actor, conocido por su papel de Kwai Chang Caine en la serie de televisión Kung Fu, fue encontrado a los 72 años en su habitación de un hotel de Bangkok. El general de la policía metropolitana de la ciudad, señaló que el actor fue encontrado desnudo con una cuerda atada al cuello, otra a los genitales y ambas al armario. Al principio se creyó que fue un suicidio, pero la autopsia lo descartó por la forma en la que su cuerpo estaba atado, delatando que su muerte fue causada por asfixia autoerótica.

No había señales de pelea en la habitación del hotel y la habitación estaba cerrada por dentro. Tampoco había señales de magulladuras en el cuerpo. Parece que su muerte fue resultado de un accidente mientras se masturbaba, aseguraron las autoridades tailandesas. Pero, ¿estaba solo o alguien lo ayudó y se le fue de las manos?

Joaquin Pardave, enterrado vivo?

Este fue un conocido actor mexicano del cual se dice que fue enterrado vivo. A pesar que los familiares insisten en que solo es una leyenda urbana puesto que sus restos nunca fueron exhumados, lo cierto es que la gente dice que días después de haber sido sepultado, se escucharon gritos y golpes dentro del ataúd y que cuando se abrió el féretro, se encontraba desgarrado por la parte interior, el cuerpo tenia arañazos en la cara y estaba boca abajo.

La verdadera y aterradora historia de Wolf Creek

Uno de los slashers modernos más queridos y más brutales es la película australiana de 2005 de Greg McLean, WOLF CREEK, que empieza con las palabras “Lo que sigue está basado en hechos reales”; una advertencia que muchas películas de terror usan, incluso algunas que no están basadas en hechos reales ni mucho menos.

En el caso de WOLF CREEK, parece ser que la historia sí que tiene muchos aspectos en común con una serie de asesinatos que ocurrieron en los años 90 donde Greg McLean ha confesado que sirvieron de inspiración para crear el antagonista de la película, Mick Taylor.

Como WOLF CREEK está disponible ahora en DARK, hemos querido descubrir los sórdidos detalles de la verdadera historia detrás de una de las películas de terror más salvajes de los últimos años…

Para empezar, Wolfe Creek, con una “e” al final en este caso, es un lugar que realmente existe en Australia y el cráter de la película se formó hace 300.000 años atrás, cuando un meteorito de más de 50.000 toneladas métricas de peso golpeó la tierra, perforando un agujero en la superficie y el intenso calor del impacto licuó tanto el meteorito combo las rocas terrestres cercanas. Mientras que este lugar es real, los asesinatos que vemos en la película no tienen ninguna relación real con el cráter, así que si estás planeando una visita, esperemos que esto te sirva para no cancelar tus vuelos.

Luego, como hemos dicho, el propio McLean ha confirmado en varias entrevistas que el personaje de Mick Taylor, y sus métodos macabros, se basan principalmente en el asesino en serie Ivan Milat, cuya serie de crímenes sádicos fueron colectivamente apodados “Los Asesinatos de los Mochileros“.

Todo comenzó el 20 de Septiembre de 1992, cuando unos jóvenes que participaban en una carrera de orientación en el Bosque Estatal de Belanglo encontraron el cadáver de una chica en avanzado estado de descomposición enterrado a escasa profundidad. Poco después la policía descubrió un segundo cadáver a unos 35 metros del primero y las víctimas fueron identificadas como Caroline Clarke y Joanne Walters, dos jóvenes mochileras inglesas que habían desaparecido sin rastro en Abril del mismo año. Walters fue apuñalada 35 veces por todo el cuerpo, mientras que Clarke recibió diez disparos en la cabeza con un rifle de caza.

Un año más tarde, en Octubre de 1993, un hombre llamado Bruce Pryor descubrió un cráneo y un fémur humano en el mismo Bosque Estatal de Belanglo. De nuevo, la policía no tardó en encontrar los restos de dos personas, las cuales fueron identificadas como James Gibson y Deborah Everist, una joven pareja de autoestopistas de Victoria que había desaparecido en 1989.

Poco después, aparecieron tres cadáveres más, todos turistas alemanes: Simone Schmidl, una

joven alemana, que fue vista por última vez haciendo autoestop el día 20 de enero de 1991 a la que apuñaló y decapitó, y Gabor Neugebauer y su novia Anja Habschied quienes se encontraban a poco más de 40 metros de donde había aparecido Schmidl. A Neugebauer le disparó y apuñaló y a Anja la decapitó, y la policía nunca consiguió encontrar su cabeza.

Al igual que Mick Taylor, interpretado por el actor australiano John Jarratt en la película, se cree que Milat pasaba mucho tiempo con sus víctimas antes de despacharlos, ofreciendo llevarles en su coche o pasando largos ratos charlando con ellos en sus campamentos, como bien hemos visto en el primer capítulo de la primera temporada de la serie de WOLF CREEK. Pero el reinado de terror de Milat llegó a su fin cuando Paul Onions, un joven británico quien consiguió escapar, le identificó y Milat fue detenido el 22 de Mayo de 1994.

Después de un largo juicio de 15 semanas, el jurado declaró a Ivan Milat culpable de siete asesinatos y el juez le condenó a una cadena perpetua por cada uno de los siete asesinatos sin posibilidad de libertad condicional. Una vez en el cárcel, su comportamiento seguía siendo todo menos positivo ya que en 2009 se cortó un dedo meñique con la intención de meterlo en un sobre para enviarlo al tribunal que lo condenó y luego en 2011, se declaró en huelga de hambre para intentar conseguir una PlayStation para su celda, cosa que no le sirvió de nada.

Sin embargo, el hecho de saber que Milat ya estaba entre de rejas no sirvió de demasiado consuelo y muchos australianos seguían, y siguen, incapaces de olvidar las historias espeluznantes, sobre todo unos cuantos investigadores quienes siguen sospechando que Milat pudo haber cometido varios asesinatos más. Pero sin importar cuánto se esfuerza la policía, a sus 72 años, Ivan Milat sigue sin bajar la guardia para reconocer su culpabilidad, y más inquietante aun, no muestra el más mínimo tipo de arrepentimiento ni ganas de enmendarse después de tanto tiempo y tantos crímenes tan macabros y crueles…

Fuente texto: https://darktv.es/blog

El fantasma de Orson Welles

Orson Welles murió en 1985 de un paro cardíaco, pero, según se cuenta, existen muchas personas que dicen haber visto el fantasma de Welles en el restaurante Sweet Lady Jane de Hollywood, célebre por su exquisita comida y sus postres.

Si en algo se caracterizaba Orson Welles, además de su talento como cineasta, era por su afición a la buena comida. Dicho restaurante era muy frecuentado por el cineasta y sin duda, su favorito.

Joe Ball

Joe Ball fue un asesino en serie norteamericano que dio origen a muchas películas de culto sádico-terror. Joe era propietario de una hostería y también se dedicaba a la cría de caimanes. Era un hombre de intensa vida sexual que utilizaba a sus amantes (cuando comenzaba a cansarse de ellas), como alimento de sus cinco caimanes domesticados, asesino a unas 14 mujeres.

El 24 de septiembre de 1938 en el momento en que iba a ser detenido, saco de la caja de su bar un revolver se lo coloco sobre su pecho y se pegó un tiro.

La película Eaten Alive de 1976 dirigida por Tobe Hooper, está basada en estos escalofriantes hechos.

El misterio de las hermanas Fox

Pocas personas han influido de manera tan significativa en el mundo del Espiritismo como las hermanas Kate y Maggie Fox las cuales, ya desde niñas, daban muestras de poder comunicarse con entidades “de otros planos”.

La familia Fox llegaba al pequeño y apacible pueblo de Hydesville (Nueva York) a finales del año 1847, para instalarse en su recién adquirida casa de campo. Durante sus primeros meses de estancia las cosas parecían ir bien, al menos dentro de lo normal. Poco después, la tranquilidad de la familia se vería turbada por unos extraños golpes secos (que hoy en día los espiritistas denominan “Rap“) y que parecían producirse de manera intencionada en presencia de las pequeñas Kate y Maggie (de 6 y 8 años de edad).

La intranquilidad de la madre se convertiría en miedo al ver a su hija Maggie exclamar: ¡Eh tu, patas de cabra, haz lo que yo hago! y a continuación escuchar aquellos extraños golpes después de cada chasquido de dedos que efectuaba la niña, como si la acompañara.

Ante esto, la madre decidió poner a prueba el fenómeno pidiendo a aquel “ente” que le dijera las edades de las niñas y escuchó tres series de golpes, primero 8 (los de Maggie), luego 7 (los recién cumplidos de Kate) y un 3. La señora Fox, quedó completamente convencida del fenómeno, ya que una hija suya había muerto al cumplir los 3 años. Unos días después preguntó a aquel ser si era un ente vivo, a lo que no obtuvo respuesta.

A partir de esto, la fama de las pequeñas fue en aumento. Portadas de periódicos y revistas, fueron recibidas por lo más selecto de la alta sociedad e incluso de la política. La mayoría de los investigadores paranormales de la época, a pesar de que no las consideraban como Mediums (en el sentido más amplio), sí estaban de acuerdo en que las hermanas Fox tenían algún tipo de habilidad natural para comunicarse con entidades de otros planos, y recibir las respuestas en forma de “raps”.

Para la nación más avanzada en cuanto a investigación científica del momento, Kate y Maggie eran un misterio que no se podía explicar, y durante 40 años vivieron en medio del reconocimiento y la admiración del mundo entero. Eran la prueba viviente de la existencia de algo mas allá de nuestra realidad tangible.

Pero la gran decepción vendría en 1888, cuando las hermanas Fox declararon en el New York Herald que el espiritismo era una maldición que Dios había puesto en su contra y que todo era mentira. Admitieron que desde niñas, habían desarrollado la habilidad de chasquear los dedos de los pies, perfeccionándola con el paso de los años y que al principio sólo era un juego (alentado por el efecto que provocaban en los mayores) pero que, llegado un punto, ya no fueron capaces de reconocer el engaño.

Es curioso que, durante los 40 años que duró dicho fraude, ningún investigador (ni paranormal ni científico) pudiera encontrar la más prueba de trampa. Aunque ellas mismas lo admitieron, hoy en día siguen siendo citadas como uno de los casos más

importantes en la historia del espiritismo.

 

Fuente texto: https://sobreleyendas.com