La Bruja de Berkeley

En el siglo XII, una mujer moribunda de Berkeley, Inglaterra, declaro a su familia que había sido esclava del diablo. La mujer pidió ser encadenada y puesta en una urna de piedra para que los demonios no pudieran robar su cuerpo. El sacerdote acepto a custodiar el cuerpo por tres días en la iglesia e informó que en la tercera noche una figura horrible violentó la puerta del templo y se llevó la urna arrastrándola con unos caballos negros.

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¿Y mi amiga?

Mi tía vive en los llanos Venezolanos (lugar donde es común escuchar historias de apariciones y brujería); cuando era niña, solía viajar con mis padres a su casa, una típica casa llanera, grande, con corredores espaciosos y un patio enorme como la mayoría, con una pequeña huerta y muchos árboles, incluso mascotas. El patio de mi tía, en particular, tenía muchos árboles de fruta y me encantaba treparme en ellos. Siempre, después del almuerzo, salía a jugar al patio a trepar los árboles y no había un solo día en el que mi tía no me dijera, “No te vayas por el camino de la reja”, antes de que yo saliera a jugar al patio. Se trataba de una vieja reja de varillas de hierro que estaba trancada con cadenas y un candado, y cubierta de ramas de enredaderas y ortigas; no se podía ver al otro lado, apenas se divisaba un caminito empedrado que se perdía a unos metros.

No recuerdo cómo conocí a una pequeña niña con la que entablé una amistad. Todas las tarde solía ir a jugar al patio y a veces la encontraba llorando. Le pedía que jugara conmigo y eso hacíamos, sólo que ella me pedía de favor que no le comentara a nadie que jugábamos juntas, porque según ella, “puede que no nos dejarían jugar más”. No entendía, pero la obedecí, nunca le dije a mi tía o a mi familia que yo jugaba con esa niña.

Algo que me hacía enojar, era que cuando jugaba con la niña ella a veces me insistía con que la acompañara a visitar a sus padres, y me decía que debíamos ir por el camino de la reja. Yo me enojaba y le decía que no porque mi tía me regañaría y que no debía ir por esa reja. Entonces la niña comenzaba a llorar y se iba corriendo por ese dichoso camino y yo enojada regresaba a la casa, hasta el día siguiente cuando volvía a jugar con ella.

En fin, yo crecí y por el trabajo de mis padres dejamos de visitar a mi tía durante años. Pero hace un año, cuando yo tenía diecisiete, volvimos a su casa. En una charla mientras tomábamos el café de la tarde, mi tía sacó un álbum de fotos y me enseñó una de las fotos en las cuales yo estaba trepada en uno de los árboles de su patio. Me sentí feliz de recordar aquellos momentos, pero me dio curiosidad saber qué le había sucedido a mi amiguita de la infancia, entonces se lo pregunté a mi tía.

—Tía… ¿y mi amiga?

Ella, extrañada, me preguntó:

— ¿Cuál amiga?

—La niñita con la que jugaba en tu patio, ¿no la recuerdas? Era una niña delgada y siempre traía un vestido blanco y los cabellos largos sobre su rostro —le expliqué, haciendo ademanes con mis manos y sonriendo, como si fuese la cosa más normal del mundo—. Sí, esa niñita que me invitaba a conocer a sus padres. Ella vivía por la reja que nunca me dejabas cruzar.

Mi tía me miró estupefacta, su criada incluso dejó caer la jarra del café al suelo y salió corriendo hacia la cocina. Todos los demás me miraban fijamente y yo me extrañé. Mi tía sólo respondió:

—Yo nunca he tenido vecinos… y por tu bien espero que nunca hayas cruzado esa reja.

No comenté nada más acerca del tema, pero estaba intrigada por eso que mi tía me había dicho. Esperé que la familia se fuera a sentar a la sala de estar, y cuando estuvieron reunidos allí, muerta de curiosidad, me dirigí al patio y a la reja.

Arranqué algunas hierbas que cubrían la reja y todos mis esfuerzos por abrir el candado fueron en vano. Desesperada y más curiosa que nunca, decidí trepar la reja; claro que terminé toda aruñada por las púas y picada con las plantas de ortigas, pero del otro lado de la reja y satisfecha de ello.

Con un trote recorrí el camino de piedras, que no era tan largo como pensaba, y sólo me llevó a las ruinas de lo que parecía ser una casa. Miré de cerca las paredes y al tocarla mis dedos se mancharon de negro, por lo que deduje que esa casa había sido incinerada.

La luz del día comenzaba a extinguirse y por alguna razón comencé a sentir frío y miedo… y una extraña sensación de que alguien me miraba y que en cualquier momento saltaría sobre mi espalda y me mordería. Me alejé, mirando en todas las direcciones que podía y que la luz de la linterna de mi encendedor iluminaba; pero sólo veía vegetación y las ruinas de la casa.

Sentí mucho miedo y corrí alejándome de aquel lugar, pero el camino de piedras se me hizo tan distante y tan largo, pensé que jamás llegaría a la puerta y no hacía más que girar, porque realmente sentía que había alguien detrás de mí, persiguiéndome. No veía la hora de llegar a la reja y poder saltarla; y cuando al fin llegué a ella, no pude treparla, mis pies me temblaban y me pesaban como si fueran de cemento. Creo que lloraba, no lo recuerdo, pero hice un tremendo esfuerzo y me agarré de lo único de lo que podía sujetarme, los alambres de púas. Mis manos se lastimaron y hasta sangraron, pero no había otro lugar del cual sujetarme para poder salir, la reja estaba oxidada y llena de moho, lo que la hacía resbalosa, y por los costados estaba cubierta de ortigas y eso lastimaría aún más mis manos.

Lo peor era que realmente sentía una presencia detrás de mí, y tenía tanto miedo que no quería mirar siquiera. Bien, ya estando sujeta del alambre logré cruzar la reja, cayendo al otro lado. Corrí hacia el interior de la casa, a la cocina, en donde estaban los criados, y tomé a una de ellas del brazo (la que había dejado caer la jarra del café) y la llevé al patio. Estando allí, le pregunté por la niña, por la casa y por la reja.

La criada me miró con el peor terror en sus ojos, y me contó que antes de que yo naciera, junto a mi tía vivía una familia con una pequeña niña, pero el padre era un alcohólico irresponsable y cuando se embriagaba golpeaba a su esposa y al bebé, y ella escuchaba los gritos. Cierta noche, parece que el padre llegó ebrio y discutieron, y él, enojado y borracho, quemó la casa con su esposa e hija dentro para luego suicidarse.

Desde ese día, no volví a visitar a mi tía, y no creo volver a hacerlo.

Fuente texto: http://es.creepypasta.wikia.com

Shades of Death Road

“Sombras de la muerte” es el nombre con la que los lugareños bautizaron a esta carretera con algo más de 11 kilómetros de Nueva Jersey. En la actualidad, nadie realmente sabe por qué se la llama de esta manera, aunque la teoría más popular apunta a que se debe a varios psicópatas que trabajaban en la carretera y tenían cierta tendencia a atracar y asesinar a viandantes. Otra teoría, también habla de una mujer que disfrutaba decapitando a sus víctimas.

La carretera, además, pasa por un estanque que los habitantes de la zona han apodado “Lago Fantasma”. El estanque es un lugar con mucha actividad paranormal. Según la leyenda, los fantasmas de los psicópatas que trabajaban en la carretera rondan por los alrededores del lago y utilizan una cabaña abandonada como lugar de reposo. Existen muchos reportes acerca de gente que ha sido atrapada por una brillante luz blanca tras acercarse demasiado a la cabaña.

La casa del duende o el marido de la viuda

No lo puedo remediar. Soy un apasionado de las hemerotecas. Son como una ventanita a un tiempo pasado, un Delorean que nos permite viajar a otras épocas. Las hemerotecas capturan ese momento mejor incluso que una fotografía porque en sus líneas se mantiene esa vivezas que las hace únicas. Son historias de su tiempo.

El misterio es un artículo extraído del diario ABC fechado el 1 de Agosto de 1907. En este breve se narran los hechos que estaban aconteciendo en el barrio Lavapíes en Madrid donde un supuesto duende o fantasma está atemorizando a la vecindad. A continuación, el artículo se centra en lo ocurrido en una de las viviendas la noche del viernes. Al parecer la mujer, que había enviudado, oyó como si llamaran a la puerta. Al ir a abrir, como el atento lector supongo abra sospechado, no encontró a nadie. A continuación de la cocina de la vivienda vino un fuerte ruido como si se rompieran platos y vasos. Al acudir la señora, no halló a nadie pero sin embargo si encontró los garbanzos que tenía en un puchero fuera del mismo. La historia sobre los hechos continúa al día siguiente sábado cuando dos testigos se unen a esta historia. El hijo de la mujer y su esposa pernoctan tranquilamente en una de las habitaciones de la casa cuando algo y alguien le golpea en las espinillas. Sobre saltado se levanta y acompañado de su madre y de su esposa comienzan la búsqueda de lo que quiera que le haya golpeado. En el dormitorio de la madre se comienzan a escuchar gemidos y lamentos provenientes de debajo de la cama. Ante tal fenómeno los presentes quedan aterrorizados. El supuesto espíritu solicita la presencia de la mujer a solas en la habitación así que la madre entra. Una vez dentro el supuesto ente se presenta como el fallecido esposo y le advierte que un gran peligro acecha al hijo y que debe protegerle de él además de recomendarle que , literalmente, “conservate buena”. Ella accede siempre que él no vuelva a lo que el espíritu da su palabra de honor. El artículo finaliza con que no se han podido aclarar los hechos y que pese a la presencia de dos guardias de orden público que el comisario del distrito había enviado a investigar no se obtuvieron más incidencias. También se añade el dato de que la mujer sufría de ataques epilépticos y que un gato del segundo piso está enamorado fervorosamente de una gata de la viuda.

Me llaman la atención varias cosas. Por una parte como se narran los hechos ya que el artículo incluye los diálogos trascritos tal como supuestamente se dijeron tanto de la mujer como del fantasma. Por otra parte, un fantasma que viene avisar que el hijo corría un grave peligro (depués de haber recibido un garrotazo presuntamente del mismo que ahora avisaba) no me deja de resultar curioso. Pero más curioso es la preocupación del marido de que su mujer se mantuviera fiel tras su muerte. Nunca podremos saber si fue un gracioso, un hecho paranormal lo que ocurrió en esta casa en 1907. Lo que si sabemos que este artículo lo recojió para que gentes como tú lector, puedan disfrutar de él más de cien años después. Eso sí, sigo sin entender que hacían los garbanzos fuera de la cazuela.

Fuente texto: http://noticiasdelmisterio.com

Un fantasma en el pub inglés

El legendario pub británico “Ye Olde Man and Scythe”, ubicado en Bolton, Manchester, y que data de 1251, ha visto pasar en sus más de siete siglos de vida a toda clase de parroquianos y personajes. Pero lo que las cámaras de seguridad del local registraron durante la noche del pasado 14 de febrero sorprendió a todo el mundo, pues no se trataba de un cliente ebrio o un ladrón, sino que al parecer de un presunto fantasma.

Los responsables del local informaron a la prensa inglesa que el circuito interno del pub capturó el momento exacto en que una sombra se habría materializado dentro del local. De acuerdo al testimonio de los empleados, la figura etérea, bastante parecida a una figura masculina, habría sido la responsable de haber arrojado un vaso al suelo cerca del tablero del pub. El extraño fenómeno además se vio acompañado de una especie de centelleo en uno de los rincones de la cervecería.

Tony Dooley, manager del pub, informó que hizo el descubrimiento cuando entró al local a la mañana siguiente y vio los vidrios rotos. De inmediato pensó que se trataba de un robo, por lo que procedió a revisar las cintas. Pero lo que vio lo dejó pasmado. “Para ser honesto estaba un poco preocupado. Es que soy un poco escéptico cuando se trata de fantasmas, pero cuando uno ve algo así se puede convertir en un creyente”.

Con respecto a la identidad del presunto fantasma, una vieja leyenda mancuniana asegura que en el histórico pub rondaría el fantasma de James Stanley, el séptimo conde de Derby, decapitado en 1651 cuando entraba en la cervecería.

Fuente texto: contxtoucuman.com

Viaje astral, la experiencia Jefferson (suceso real)

En un relato publicado en “Todos somos uno”, Jefferson nos cuenta una experiencia que tuvo en el año 2008 en la ciudad de Paraná:

“Era la tercera vez que estaba en esta ciudad, pero en esa casa era la primera vez. Más tarde descubrí que en esa casa habían sucedido cosas malas, problemas familiares, agresiones, incluso intentos de homicidio.

Una noche cuando estaba durmiendo, sentí que salía de mi cuerpo y vi a través de la ventana a un espíritu algo deforme que me miraba fijamente.

El espíritu quería entrar en la casa, pero no podía. Yo me asusté viendo aquel extraño ser. Con mucho miedo me fui hacia el salón y allí había muchos espíritus deambulando de lado a lado.

Eran muchísimos, aquello parecía como si yo estuviese en una estación de metro en hora punta, pero ninguno parecía verme. De pronto una familia se acercó a mí, estaban cogidos de las manos y el si me veía.

Yo quedé helado, tuve miedo, de repente el hombre se dirigió a mí y me preguntó: Usted, ¿me puede ayudar? Nosotros estábamos viajando en autobús y ahora estamos aquí. Ya hace bastante tiempo de esto y no sabemos dónde estamos.

En ese momento me dio tanto miedo que volví, de un solo impulso hacia mi cuerpo físico. Fue una experiencia increíble.

Realmente me dio mucha lastima no haber podido ayudar a aquella familia, pero yo estaba muy asustado y no reaccione bien.

Kurt Russell revela que fue testigo de excepción durante las “Luces de Phoenix”

El incidente conocido como las “Luces de Phoenix” se convirtió en todo un fenómeno el 13 de marzo de 1997, después de que miles de personas vieran un gran OVNI triangular sobre la ciudad estadounidense de Phoenix, en el estado de Arizona. Según los testigos, los tamaños de los misteriosos objetos variaban de un Boeing 747 a varios campos de fútbol. Al parecer aparecieron cinco luces en formación durante más de tres horas, entre las 19:30 a 22:30. El incidente ocurrió en un área de más de 400 kilómetros desde Phoenix a Tucson. La versión oficial fue que los militares utilizaron bengalas durante un ejercicio.

Sin embargo, muchos dicen que se trató de una de las mejores evidencias de que los extraterrestres visitaron nuestro planeta, aunque para los teóricos de la conspiración eran más bien naves experimentales de alto secreto desarrolladas por la Fuerza Aérea de los Estados Unidos. Pero veinte años después del incidente, el veterano actor Kurt Russell, finalmente se ha decidido a explicar su testimonio durante las “Luces de Phoenix”. Y no fue un testigo normal, vio el OVNI desde la cabina de su avión privado.

Kurt Russell tuvo la oportunidad de hablar sobre su experiencia OVNI durante una entrevista del programa de televisión estadounidense The One Show, donde estuvo promocionando la película “Los Guardianes de la Galaxia Vol.2”, junto el actor Chris Pratt. Sin embargo, la entrevista dio un giro inesperado, cuando el presentador Gyles Brandreth sacó una carpeta que decía “Top Secret”.

Al leer el contenido de la carpeta, Brandret contó una historia sobre un piloto no identificado que volaba con su hijo en un avión privado cerca del aeropuerto de Phoenix. El piloto no identificado habría llamado a la torre de control para informar de la presencia de seis luces misteriosas. La torre de control respondió rápidamente, diciendo que no tenían constancia de la presencia de ningún avión en la zona. El presentador dijo que se trataba de un “misterio no resuelto”. El actor Chris Pratt mostró una mirada de incredulidad mientras el presentador explicaba la historia, y admitió ser un escéptico en lo relacionado con los avistamientos OVNI. Pero Kurt Russell sonrió.

Y fue en ese momento que Russell, de 66 años, dijo que él y su hijo Oliver Hudson se encontraban volando con un avión privado desde Los Ángeles a Phoenix en 1995, para que Oliver pudiese estar con su novia.

“Estábamos volando y vi seis luces sobre el aeropuerto en absoluta formación, en forma de V”, explicó Russell.

El actor estadounidense y marido de Goldie Hawn recordó que su hijo le preguntó si sabía lo que eran las luces. Cuando le dijo que no lo sabía, contactaron con la torre de control, pero los controladores aéreos le informaron de que no había nada en el radar. Entonces Russell y su hijo estaban convencidos de que habían sido testigos de un avistamiento OVNI. Los dos nunca mencionaron el avistamiento después de aterrizar, hasta dos años después, cuando Kurt vio un programa de televisión sobre el incidente que tuvo lugar en Phoenix.

“Ese fue el caso OVNI más vistos”, agregó Russell. “Más de 20.000 personas lo vieron.”

Kurt Russell recordó la sensación como la de Richard Dreyfuss en “Encuentros en la tercera fase”, y sus sospechas se confirmaron cuando el programa de televisión mencionó que un piloto de avión no identificado informó del avistamiento OVNI a la torre de control en el aterrizaje.

“Ese era yo”, recordó Kurt.

Después de aquello, Russell comprobó sus libros de registro, lo que demuestra sin lugar a dudas de que su vuelo ocurrió en el momento del popular incidente OVNI.

“La parte más fascinante para mí es que se me había olvidado. Oliver nunca lo mencionó. Si no hubiera visto ese programa, nunca más habría pensado ello. Eso, para mí, era la parte más extraña”, concluyo Russell.

El incidente de las “Luces de Phoenix” sigue siendo uno de los avistamientos OVNI más comentado de las últimas décadas. Durante años, tanto los escépticos y creyentes han estado debatiendo sobre el verdadero origen de las misteriosas luces. Incluso hoy en día el incidente continúa siendo un misterio.

Fuente texto: https://www.mundoesotericoparanormal.com